Video: Alejandro Arango
Memoria de los autores
Ubicada en una colina rodeada de bosque a las afueras de la ciudad de Medellín y con un área construida de 327.5m², esta casa fue diseñada para una pareja con tres hijos pequeños. La familia quería una casa de un solo nivel, oculta entre los árboles, donde además la madre pudiera tener un taller de arte y exhibir pinturas hechas por ella misma. Era también necesario tener un área plana con un jardín al aire libre.
La construcción se desplazó hacia el borde de la explanación existente en el lote para liberar una zona verde habitable y tener una relación cercana con el bosque desde los espacios interiores. La geometría de la casa y su emplazamiento responden a tres condiciones particulares del lugar: la explanación, la presencia de bosque nativo sobre el costado norte y, finalmente, la vista privilegiada sobre las montañas de la región desde el margen oriental de la parcela. Así, el proyecto se configuró como un volumen en forma de Y, pues ocupa las líneas de contacto donde estas tres condiciones convergen. El programa se distribuyó en tres ramales. El primero, con sus costados largos orientados hacia el oriente y el occidente, contiene el salón, el comedor, la cocina, el estacionamiento y el área de servicios. Este ramal está dispuesto para encuadrar el paisaje en uno de sus frentes y abrirse sobre el otro al jardín mediante una terraza. El segundo, alineado con la arboleda, agrupa el taller de arte y las habitaciones de los niños. El tercero se ubica entre el bosque y la vista y alberga la alcoba principal con un balcón que se acerca a un árbol que hace las veces de cortina vegetal. La arquitectura de la casa revela estos tres momentos del lugar y permite una vida doméstica que se mueve en medio de la sombra de los árboles, el jardín y el paisaje lejano; con un espacio interior vinculado con las zonas verdes exteriores y el bosque. El centro de la planta, donde se ubica el salón, reúne los tres ramales.
El acceso a la casa se diseñó como un recorrido que inicia en el estacionamiento, desde donde se puede disfrutar de la vista, para luego entrar a través del jardín. Haber ubicado la terraza en el jardín y no hacia el frente con vista, como suele hacerse, configura un patio exterior habitable entre la montaña y las fachadas en ángulo de la casa, cuyas puertas de vidrio se abren completamente. Este lugar se convierte en una extensión privada del salón hacia el exterior.
La sección del proyecto se definió a partir de un cielorraso a 2.50 metros de altura y una serie de techos diagonales que suben hasta los 4.00 metros, ubicados en las alcobas y el salón, donde aparecen ventanas altas que recortan fragmentos del follaje e introducen la luz del sol durante el día con el fin de calentar la casa por la noche. Con el mismo propósito, las fachadas se pintaron de color gris grafito y se utilizó un manto granulado del mismo tono para la cubierta, lo que además contribuye a que la construcción se perciba como un volumen unitario, donde el material de muros y techos parece ser el mismo.
Los muros interiores, blancos y grises, sirven de fondo neutro para el colorido de las obras de arte hechas por la madre, mientras las áreas de circulación se incrementaron para que los corredores funcionen como espacios de exhibición. La arquitectura se lleva a un segundo plano que soporta las pinturas e intervenciones que se hacen sobre ella. La casa es al mismo tiempo una galería de arte y un lienzo tridimensional.
La construcción se hizo con un sistema estructural de mampostería confinada con columnas y vigas de hormigón reforzado, vaciadas a intervalos en muros de ladrillo. Las paredes se revistieron con revoque de cemento y pintura. La cubierta se construyó con una estructura de perfiles tubulares de acero sobre la que se apoyaron paneles de fibrocemento, revestidos con un manto impermeable. La técnica constructiva del proyecto permitió una ejecución sencilla con métodos artesanales para reducir sus costos.
Esta casa propone una vida doméstica y suburbana adaptada al bosque tropical montano donde se ubica, volcada hacia adentro y hacia afuera en simultáneo. Su espacialidad busca el sol y ofrece superficies para el arte, mientras su geometría persigue la vegetación y la vista para crear una extensión del ámbito doméstico hacia afuera. Construida en los puntos de convergencia entre diferentes paisajes, su arquitectura los mezcla y los vincula entre sí.
Fotos: Alejandro Arango





















Ficha técnica
Nombre del proyecto: Casa JANA
Ubicación: El Retiro, Antioquia – Colombia
Área: 327.5m²
Año de construcción: 2022
Diseño arquitectónico: TOLEDO-ESTUDIO DE ARQUITECTURA
Arquitecto director: Rodrigo Toled
Constructor: Lo Colectivo
Gestión: Felipe Aguirre
Diseño estructural: CYDECA
Diseño de paisaje: Sofía Díez
Fotografía: Alejandro Arango